Compactar los residuos sólidos genera espacio en los rellenos sanitarios
Luego de las actividades de recolección de residuos sólidos, estos son llevados al relleno sanitario San Antonio. Cada vez que son dispuestos en la celda estos son compactados de inmediato. Es decir, la compactación no es una labor ocasional ni posterior, forma parte integral de la operación de disposición final. Como los ingresos y descargas de residuos se realizan cuatro veces por semana, la compactación se ejecuta con esa misma frecuencia, siempre bajo la responsabilidad del operador de maquinaria amarilla.
La gestión adecuada de los residuos sólidos ordinarios (RSO) es uno de los mayores retos ambientales en Colombia. Dentro de la gestión ambiental, la compactación se destaca como una de las estrategias más efectivas para optimizar la recolección, el transporte y la disposición final, con beneficios directos para la salud pública, el medio ambiente y la economía de los municipios.
La compactación de residuos sólidos es el proceso mecánico o hidráulico mediante el cual se reduce el volumen de los desechos al aumentar su densidad, permitiendo transportar y disponer una mayor cantidad de residuos en el mismo espacio. Según la normativa colombiana (Decreto 1784 de 2017), la compactación en rellenos sanitarios es obligatoria para garantizar la homogeneidad, estabilidad mecánica y seguridad de las celdas de disposición final.
Los residuos sin compactar pueden ocupar hasta 20 veces más espacio que los compactados. Al aumentar la densidad de la carga, cada vehículo transporta una mayor cantidad de residuos y se reduce el número de viajes al relleno sanitario. La vida útil de los rellenos sanitarios es un gran beneficio, pues al ocupar menos volumen, los rellenos duran más tiempo, retrasando la necesidad de abrir nuevos sitios de disposición.
La compactación limita la proliferación de plagas, reduce la emisión de malos olores y evita el esparcimiento de residuos por el viento. Adicionalmente, al disminuir la porosidad y permeabilidad de la masa de residuos, favorece el escurrimiento superficial del agua lluvia hacia los canales perimetrales en lugar de su infiltración, lo que reduce el volumen de lixiviados generados y, con ello, la carga sobre el sistema de tratamiento y el riesgo de afectación a suelos y aguas subterráneas.
La compactación no es solo una cuestión de espacio, es eficiencia, sostenibilidad y respeto por el entorno que compartimos. Invertir en tecnología de compactación es invertir en el futuro de nuestras comunidades.
